El mundo de las azoteas es bien curioso, no nos damos cuenta al caminar, pero desde lo alto nos observa una multitud enviándonos todo tipo de señales y mensajes.
Alzando la vista, dimos con la figura de esta fábrica centenaria, aquí elaboran ese brebaje a base de cebada y lúpulo.

Desde lo alto, brindamos a la salud de Gambrinus, quien se nos aparece alzando la copa, rodeado de barriles e invitándonos a beber por el mal de amores.
El personaje de Gambrinus procede del Flandes del s.XIII y cuenta su leyenda que estaba enamorado de una joven que le rechazó. Estaba tan loco de atar que, de un arrebato de orgullo, decidió suicidarse!
Antes de dejarse la piel, se le apareció el mismísimo diablo dispuesto a pactar por su alma: “Tu alma a cambio de un don que te hará ganar el amor de la joven”
El don concedido no tuvo su efecto y el diablo, para arreglar su chapuza, le enseñó cómo olvidar el dolor: a través del arte de fabricar y beber cerveza!

Aprendiendo la alquimia de este brebaje y, nunca mejor dicho, “ahogando las penas en una botella”, Gambrinus se curó de mal de amores convirtiéndose así en el rey de la cerveza.