El código de señales permanece en la cultura popular desde tiempos inmemorables.
Seria apasionante transportarse al antiguo Egipto y ver el formato original de los jeroglíficos. Como han ido evolucionando en sus formas de expresión, pero siempre manteniendo significados similares.
Sería interesante contrastar la evolución del uso de símbolos a lo largo del tiempo, y como han ido mimetizándose y adaptándose a su contexto y época.
Símbolos que sirven como un mapa del tesoro hacia lo prohibido, lo clandestino o lo tabú.

Me gustaría averiguar qué forma adoptaba el código Shoefiti en tiempos de Cleopatra.
¿O cómo sería el código hampa para los saqueadores de tumbas de Faraones?
¿Y cómo se anunciaba una invasión de Space Invaders en las costas del Mar Rojo?

El lenguaje secreto no está en decadencia. Quizás no nos percatamos, pero los códigos QR están invadiendo las ciudades como si de antiguos jeroglíficos se tratara. Hemos cambiado a los escribas por los publicistas, así lo hemos transformado y así quedará nuestra huella del s.XXI.

Ni del antiguo Egipto ni tampoco tan actual, esta gárgola pertenece a un código de señales muy extendido durante el S.XVII. Por entonces existía un lenguaje oculto para poder identificar los burdeles de Barcelona, allí donde la gárgola dirigía su mirada, se encontraba el prostíbulo.

Para dar con ella, hay que zambullirse bien en el laberinto de calles del barrio del Born. Si levantamos la vista, en una esquina, daremos con ella.

Mapa del Tesoro: 41º 23′ 3.8976″  2º 10′ 48.63″