Si no fuera por Gaudí, Lluís Domènech i Montaner hubiera sido la rockstar del Modernismo. Lástima de las modas que hacen que tantos y tantas queden en la sombra, pero es lo que puede pasar si te apuntas a la ola!

Esta casa renacentista acogió al Colegio de Abogados desde el año 1895 hasta el 1921. Con la llegada de los letrados, decidieron tunear la casa y confiarle su ornamentación al Sr.Domènech i Montaner.

El arquitecto se dejó la inspiración en este buzón que pasa desapercibido ante muchos turistas. Los trámites y reclamaciones de los barceloneses patinaban por el mármol de una ranura recargada con golondrinas y hojas de hiedra. El arquitecto culminó los detalles dejando en el extremo una tortuga ya desgastada por el manoseo.

Ojalá se cumpla el sueño de tantos ciudadanos! Que se tramiten las reclamaciones de la forma más rápida posible. Que la Justicia sea veloz como el vuelo de las golondrinas!
Lamentablemente, siempre hay bucles burocráticos que ralentizan la justicia como las hojas de hiedra y, hacen que, finalmente, el proceso resulte lento como el paso de una tortuga. Aún así, tocarle el caparazón puede que nos dé buena suerte!