Tras la típica estampa de señores sentados en las plazas de esta ciudad con su pájaro al fresco, hay toda una ciencia!

Pinzanes, pardillos, verdunes y caderneras son las especies que ponen música a este bar. Tras la visita a la Societat Ocellaire la Primitiva de Sant Martí, llegué a la conclusión que esta es la solución para desbancar a la SGAE. Ponga un pájaro en su bar!

Esta sociedad, más que centenaria, tiene su sede en una amplia avenida con nombre de línea imaginaria. Líneas semicirculares que dividen el Mundo como un melón de Villaconejos que, a partir de sus tajos, van marcando nuestro tiempo y los usos horarios del Planeta.

A pesar del actual declive, el mudo pajaril mantiene su actividad en La Primitiva. Cada sábado a partir de las 17h, acuden hasta aquí aficionados a los pájaros venidos de muchos puntos de la ciudad. No son apuestas, tampoco compra-venta, en La Primitiva cada dueño exhibe el canto de su pájaro que dará pie a un concurso de sopranos.

“Durante tres minutos hacen cantadas rápidas, de unos 5 segundos que terminan en pimpín o rechiu! Sin perder el tiempo marcando o chicarreando porque si no se les pasa el arroz.” Este tecnicismo que nos acabamos de marcar, en realidad es un canto a la seducción. Estamos en una competición de machos en celo y aquí gana el más seductor!
Los pájaros ganadores, no se acaban llevando a ninguna jilguera pero su dueño gana una garrafa de aceite y un chorizo Ibérico. Lo de la jilguera tendrán que apalabrarlo dueño y mascota.

Para entender más de cerca los tecnicismos usados, aquí tenéis una muestra de una cantada de premio. Rápida y sin entretenerse en “chicarreos”, como dicen en la Primitiva.



Después del campeonato, Fede y yo hablamos un rato; él es presidente, brillador (juez) y socio veterano de La Primitiva de Sant Martí.

Es difícil volver a los orígenes. Cada vez hay más trabas burocráticas que entorpecen seguir con esta afición. La cantidad de licencias, federativas y cuotas que han de pagar los socios acaban por aburrirles y darse de baja.

Fede explica que la cría de jilgueros, pinzanes, pardillos y verdunes es muy complicada, más que la de canarios. Éstas especies se cazan en el campo, por los alrededores de Barcelona, allí donde hay cotos de caza.

Medio Ambiente nos concede las licencias en las épocas menos apropiadas para la caza. No se respeta el ciclo natural de los pájaros: cambio de pluma, celo y apareamiento. Ya saben lo que hacen, son obstáculos para que acabemos siendo delincuentes cazando fuera de temporada y así, retroalimentarnos la mala fama. La cantidad de multas y sanciones que vamos acumulando serán motivos para que la Administración acabe con nosotros.

Lo ideal es cazar los pájaros en agosto, es cuando aún no han cambiado la pluma y son nóveles, así es más fácil a que se acostumbren a la cautividad. La última vez nos concedieron la licencia en diciembre, cuando ya están más que asilvestrados, además de ser antes del celo y el apareamiento. No es bueno cazar en esa época! y todo el que no cumpla los ciclos naturales de los pájaros no merece ser pajarero!
Se tiene que respetar la muda de pluma y la época del apareamiento. También se deben respetar los métodos de caza, no se puede cazar con redes japonesas. Hay que sembrar, hay que arreglar el suelo, que los reclamos canten, y con la caza final, hacer una selección solamente de los machos.

La política medioambiental va recortando la cantidad de aves que podemos cazar, como para dar a entender que vamos a acabar con los pájaros del campo. Cuando en realidad los pesticidas son la gran causa que los matan, estoy harto de ir por el campo y ver pájaros muertos por intoxicación. Y eso no lo prohíben!


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