Tras esta puerta se encuentra un gran Salón Gótico, sus paredes han sido testigo de la política asamblearia que se desarrolló en Barcelona desde el S.XIII al S.XVIII. Los integrantes de aquella asamblea formaron un equipo. A falta de uno, no llegaron a ser dálmatas.
Esta fachada se encuentra en una de las calles del Gótico más transitadas. Es una obra realizada por Arnau Bargués. La fachada la componen imágenes del arcángel San Rafael, Santa Eulalia y San Severo, también la integran los escudos reales de la ciudad.

Lo que parece un gran banco de piedra de varios metros de un extremo al otro, no es cortesía para el respiro del transeúnte fatigado. En realidad se construyó como peana para ayudar a los consellers a bajarse del caballo.

Para dar entrada a los regidores y consejeros, Arnau Bargués hizo construir esta fachada gótica con toda su buena voluntad.
Pero las reformas llegaron y dejaron un apaño que poco beneficia a la imagen meticulosa y perfeccionista de Bargués.

Hay algo en esta fachada que no encaja…


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