Dicen que el público catalán es exigente en el teatro, en el cine y en el fútbol, entre otras cosas. Entre otras cosas como en la religión.
Se sabe que la antigua Patrona de Barcelona fue Santa Eulàlia. Siempre hay algún enterado que bajo el chaparrón de lluvia del BAM dice: “Esto son las lágrimas de Santa Eulàlia,  llora por haber sido desheredada como patrona de Barcelona”

Y razón no le falta. El motivo fue una plaga de langostas que invadió la ciudad en el S.XVII. Por entonces, los barceloneses le rezaban a Santa Eulàlia para que espantase a los insectos que estaban arrasando los campos de trigo. Pero la virgen, por su condición de rebelde o por despiste, poco hacía. Tras continuas plegarias, los ciudadanos probaron de rogar a La Mercè y las langostas marcharon.
De esta forma, se le concedió a la La Mercè el título de Patrona de Barcelona, siendo compartido durante un tiempo junto a Santa Eulàlia hasta que fue desheredada por completo.


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