O’Barquiño es pedrería, pelucas y brillantina Ryelliss. Traquetean las tapas de tacón cubano, así como sonaban sobre las pistas de salas como La Paloma, Piscinas y Deportes, La Gavina Azul o el Nilo.
Es moda de Galerías Preciados y almacenes SEPU. Un ocio bajo el esplendor de las luces de neón que iluminaban los nuevos destinos de evasión, como Gavà Mar o Salou.

Dicen que al O’Barquiño le quedan dos primaveras de autenticidad. Que cada vez hay más gafa-pastas y meros espectadores que no entonan las canciones. Pero para el propietario del bar, más que ser un problema, es toda una alegría.

Aquí se cantan coplas, rancheras, boleros y rumba paya, entre otros géneros. Este lugar es un reducto de las viejas glorias de las salas de baile. De una música que ganó público gracias a las frecuencias de las radios locales de los setenta. Emisoras como Radio Sant Feliu, Radio Hospitalet, Radio Reloj, Radio Unión o Radio Juventud transportaban en sus ondas hertzianas la canción popular a miles de oyentes.

“Los domingos por la mañana ibas a la radio, y junto a un pianista cantabas” – Cuenta José Mª “El Romántico” que nos cuenta cuando era asiduo a las radios locales durante la década de los setenta,  le acompañaba un grupo de músicos llamado “Los Guanches”, como los aborígenes tinerfeños.

Jose Mª se considera “Català de Barcelona”. Nació hace 70 años en el barrio de Sants y desde muy pequeño empezó a cantar en la coral de su barrio, la llamada “La Floresta”. Fue la música de Machín, Benny Moré y La Lupe su mayor inspiración para decantarse por el Bolero.

El maestro de ceremonias del O’Barquiño se llama Manolo Carrión. Él canta y presenta a su comitiva: Victoria Baró, Mercedes la Extremeña, El Colorines, Pilar Carrión, Paco Carmona y José Mª “El Romántico” son los responsables de esta ceremonia.

Todos ellos pasan la franja de los 60. Ellos saben de cómo disfrutar y hacer partícipe a los presentes que mucha juventud. Cuánto más agradecido es el público, más se entregan.

El espectáculo del O’Barquiño lleva tres años en funcionamiento. Manolo Carrión pasaba las tardes entre partidas de dominó en alguna mesa sombría del bar y todo empezó hablando con el dueño. Fue así como nació la iniciativa de recuperar esta parte de la cultura de las salas de baile y la canción popular. Una cultura invisible ante el resto de manifestaciones que acontecen en Barcelona.

Manolo Carrión es natural de Mairena de Alcor (Sevilla), muy cerca de Marchena y Carmona. Nombres que nos transportan al flamenco más popular. Con 34 años llegó a Barcelona y compaginaba su trabajo de pintor de brocha gorda con su afición como cantante de rumba paya y coplas.

“A Barcelona que no me la toquen” – dice Manolo. Aún así, él se siente sevillano pero le encanta la libertad y el ambiente de esta ciudad.
“En mi pueblo me llaman el catalán, pero a mí eso me da igual!”

La excentricidad de este lugar la personaliza, sin lugar a dudas, “El Colorines”, mejor delegamos su presentación al vídeo que incluimos más abajo.

Yo no sé si cuando seamos mayores habrá personas que aún conserven el legado de una música que, lamentablemente, muchos consideran rancia. No sé si habrá quienes la vivan con la misma pasión que “El Romántico”, con el entusiasmo que transmite Manolo Carrión o el sentido del humor de “El Colorines”. Ojalá los años sean para mejor!


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