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Qué bonita la Alhambra y sus Jardines del Generalife! Pues no!!! Explorando la zona alta de la ciudad nos hemos topado con este edificio!!

Es difícil imaginar este refugio de calma tan cercano a la vía que encabeza el Ranking de contaminación acústica de Barcelona. El edificio guarda una leyenda caballeresca y un vestigio que bien explica nuestra relación amor-odio con el mundo árabe.

La leyenda caballeresca de esta réplica de la Alhambra, es la que a todo el mundo nos agrada: Fue la Barcelona de finales del S.XIX la que acogió a un señor alemán, propietario de una imprenta. Éste, estaba casado con una granadina que se moría de morriña por su ciudad natal. Su marido, mandó construir una casa en la que ella se sintiera como si estuviera en la misma Alhambra, y así curar la nostalgia de su mujer.


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La historia sobre la relación amor-odio con el mundo árabe es la siguiente:

El estilo Andalusí de este edificio, representa también el momento arquitectónico por el que pasaban muchas ciudades europeas a finales del S.XIX.

Durante ese tiempo, en Barcelona se acababan de derribar las murallas de la actual Ciutat Vella. Las grandes fortunas se invirtieron en planos de casas y mansiones, había que salir de una ciudad condensada. La sociedad burguesa palió su sed de expansión jugando al Exin Castillos y, fue así, como esta zona se convirtió en una especie de Edén para la evasión de la burguesía, la clase noble y, en términos generales, gente pudiente.

Todo este boom inmobiliario, coincide con el auge del estilo Oriental en la arquitectura de finales del S.XIX.  La Casa Vicens de Gaudí, la Plaza de Toros Monumental de Manuel J.Raspall (1910) o los Baños Orientales de la Barceloneta de Font i Carreres, hoy día desaparecidos, son algunos ejemplos.

Este movimiento causó tanta sensación que, paralelamente, se originó el estilo Neomudéjar en toda la Península: en Toledo, Madrid, Zaragoza, Teruel…la lista de ciudades y edificios es interminable.


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Se empezó a construir con influencias Orientales, fue entonces cuando España empezó a valorar su Patrimonio arquitectónico de herencia Andalusí: la Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla.

A pesar de esta reconciliación con el mundo árabe, Londres ya nos había adelantado con la construcción del Royal Alhambra Palace Music Hall que fue demolido en 1936, Leeds ya valoró el estilo Oriental en 1866 con los Baños Orientales, en Palermo se había restaurado ya el Palacio de Zisa, y por si no fuera poco, en Stuttgart, Guillermo I hizo construir el Wilhelma, un zoológico y un jardín botánico con una puerta inspirada en la Alhambra de Granada.


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Todos estos arquitectos que apreciaron la arquitectura Morisca, trabajaron a partir de los recuerdos que guardaban de sus viajes al sur de España y a la actual Argelia y Marruecos.

Paradojamente, en España este revival no nació por su legado Andalusí, sino más bien por influencia del exterior. A través de los textos de los escritores viajeros del Romanticismo –  Washington Irving, Lord Byron, Richard Ford, Théophile Gautier o  Viollet-le-Duc –  se redescubrió la belleza de la Alhambra.

De esta forma, el público español, empezó a valorar las costumbres, las artes y la arquitectura Oriental. Y fue entonces cuando nos pusimos las pilas con el Neomudéjar y a ponerle toque Oriental a todo.

Esta es la parte más lamentable del revival morisco, a principios del XIX, la arquitectura árabe parecía avergonzarnos y hasta que no llegó el turista de turno no le bailamos el agua.

Mapa del Tesoro:  41º 24′ 12.9456″ 2º 8′ 23.1324″


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