Al Racó del Mariner no se puede ir en pandilla, es uno de esos lugares que exigen quedar directamente allí dentro, el control de seguridad que hay cruzar es la gran razón.

Tampoco se puede dormir uno en los laureles, aquí a las 12h está todo el pescado vendido!

Que no se pierdan los almuerzos de una caña bien tirada acompañada de una buena ración de sardinas, calamares o pulpitos! Ni qué decir del cazón en adobo, la rock star de este lugar.

Un lugar donde el pez gordo comparte mesa con el pez chico, aquí todos tienen mucho de qué hablar tras haber faenado al alba. El Racó del Mariner puede presumir de tener esa clientela que sabe compartir unas palabras sabias con el desconocido de al lado, aquí da gusto ver, oír y callar!


raco_mariner