VIAJE A LA BARCELONA SECRETA

Una guía para caminantes curiosos

Homenajes

Ulises

La Orca Ulises llegó al Zoo de BCN en el año 1983 y se hizo estrella enseguida, con sus amigos los delfines, para divertimento de los niños y niñas, haciendo trucos y acrobacias acuáticas.
Bueno, en verdad nanay de la china. Con el paso del tiempo Ulises se mordía la lengua, repartía hostias a los delfines, quienes acabaron hartos ya de su jarana, y era cero amable con sus cuidadores.

Así llegaremos a 1994 cuando se consensuó la obviedad de que no puedes tener a una orca de siete metros en una bañera de cinco metros de hondo, y se tomó la decisión de enviarla a un lugar mejor, al Nirvana de las ballenas, a la mansión del parque californiano Sea World en San Diego, aunque sólo era una más en la tropa de acróbatas acuáticos.
A fin de cuentas, el bicho jalaba 60 kilos de pescado al día y tanto las estrecheces como la soledad en la que vivía, la enloquecían. Según su cuidadora, se estaba volviendo irritable. Vaya, que la orca asesina estaba para matar a alguien, chorprecha.

Traslado de la orca Ulises 1994


Una triste historia que es imposible contar con gracia y que hablará de nosotros como una generación de bestias que encerraban a gorilas albinos, elefantes y avestruces, trascendiendo, así, por nuestra falta de humanidad.
El pasado mes de enero se estrenó en Sense Ficció el documental Ulisses que explica de principio a fin esta historia.
Puedes verlo aquí

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