Por Pedro Guerrero, @Peter_IGN

Si tengo un recuerdo de niño, era la sirena de la Transme. Cada día, a las once de la noche, salía el ferry del muelle Baleares hacia Palma, como aún hace hoy en día. Es un ruido grave y húmedo, acorde al último barrio portuario de la ciudad, ahora tan mustio, tan lejos del ruido a maquinaria pesada de la ZAL por un lado como de los chinchines de los clubes náuticos por el otro.

Hay una canción viejuna, medio cuplé medio charleston, que habla de un barco a vapor, el Uruguay, un transatlántico de primera, de esos que darían ganas de ir a la proa a gritar “soy el rey del mundo”. También tenía una 3ª e incluso una 4ª clase, llamada “clase emigrante”, para aquellos rumbo a Sudamérica en busca de una nueva vida. En el estribillo, la cantante insiste en que no quiere ser enviada al Uruguay.

Al Uruguay, guay, yo no voy, voy, porque te-mo naufragar.

El transatlántico Uruguay habilitado como prisión, 1936. Librería Arysel: El alzamiento, la revolución y el terror en Barcelona
El transatlántico Uruguay habilitado como prisión, 1936. Librería Arysel: El alzamiento, la revolución y el terror en Barcelona

El Uruguay, el mismo que en los años 20 fue tan lujoso y mísero a la vez, fue reconvertido en la temida prisión flotante de la República. Por ahí pasaron notorios personajes como Sánchez Mazas o el general Goded. Paradójicamente, estuvo anclado en el muelle Baleares hasta su hundimiento en el 39, el mismo muelle por donde Goded llegó de Palma aquel 19 de julio del 36 a hacerse cargo del Alzamiento (posteriormente Glorioso Alzamiento).

Así que cuando paseéis por ese gran desconocido que es Drassanes, una hora antes de medianoche, prestad atención a la sirena del ferry. Guiados por ella, llegaréis al lugar de partida de mercancías y viajeros hacia las islas, y al otro lado, veréis el que fue lugar de destino de un desgraciado transatlántico y sus últimos pasajeros desgraciados, la historia del cual fue salvada del olvido gracias a una heroína inesperada: una cupletista.

Al Uruguay, guay, yo no voy, voy, porque te-mo naufragar.